Barcelona es un paciente difícil y muy observado. Pasa a menudo por la consulta y recae constantemente. Aunque también tiene una energía descomunal que le hace capaz de sobreponerse a los golpes más duros.

Miquel Molina, director adjunto de La Vanguardia y analista atento de la ciudad, ha emprendido la tarea de analizar la situación en la que nos encontramos y proponer ideas para darle un nuevo impulso. El resultado tiene forma de aviso para navegantes: “Alerta Barcelona. Adiós a la ciudad autocomplaciente” (Libros de Vanguardia).

  • Producción y edición: Morrosko Vila-San-Juan

Consulta el artículo en el The New Barcelona Post

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